Opinión Más juicios, ¿más o menos justicia?

Compartimos la Opinión titulada Más juicios, ¿más o menos justicia?, elaborada por el Dr. Carlos del Valle, Director del Doctorado en Comunicación de la Universidad, publicada el 06 de enero en el Diario El Mostrador, sección Blogs y Opinión.

 

Opinión

Más juicios, ¿más o menos justicia?

por CARLOS DEL VALLE ROJAS

6 de enero de 2018

¿Qué implicancias tiene el reciente caso de los imputados mapuche, tras un primer juicio absolutorio y la posterior anulación del mismo?

En primer lugar, evidencia que la justicia, en tanto administración desde los tribunales (de los supuestos de hechos probados/no probados), no es más que un consenso y que nada tiene que ver con la justicia en tanto una verdad pretendida; de tal manera que un juicio no garantiza justicia, como tampoco dos o tres juicios.

En este sentido, no es extraño escuchar, cada vez con mayor frecuencia, que la justicia está en crisis. Pero, ¿de qué crisis se trata?

En segundo lugar, el caso evidencia una ruptura de la coherencia narrativa, es decir la ineficacia del relato que se viene imponiendo desde hace una década en la región: que cuando se trata de un tipo de delitos de carácter terrorista (criminación) los mapuche son los responsables (incriminación). Esta “verdad” resultaba casi inobjetable hasta el juicio de absolución de los once imputados.

¿Por qué generó tanta disonancia este fallo, al punto que se impusiera el tópico de la “chaqueta roja del juez”? Porque el relato jurídico-cultural de los últimos diez años entró en crisis, pero en una crisis de su coherencia narrativa, esto es de aquello que teníamos por certeza: “¡los mapuche fueron!” “¡los mapuche son terroristas!”.

El caso evidencia una ruptura de la coherencia narrativa, es decir la ineficacia del relato que se viene imponiendo desde hace una década en la región: que cuando se trata de un tipo de delitos de carácter terrorista (criminación) los mapuche son los responsables (incriminación).

 

Si bien la sentencia absolutoria pone un manto de duda sobre estas certezas, nuestra resistencia cultural es más fuerte y decimos: “¡no es posible, aunque el juicio determinó lo contrario…ellos fueron!”. Obviamente, contra esto sólo queda un juicio posible: “¡culpables!”; sin embargo, en esta pretensión la justicia es consumida por la búsqueda de un juicio que se ajuste a nuestro relato de culpabilidad/inocencia, donde ya hemos reconocido, a priori, héroes y villanos.

Por último, recordemos que, por su parte, la coherencia normativa ya había sido cuestionada el 2014 tras el fallo adverso al estado nacional chileno por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, precisamente en un caso en el cual se realizó un doble juicio y se comprobó el uso discriminatorio de la Ley Antiterrorista, así como la discriminación étnica de nuestros tribunales.

Pero como se trata de una resistencia cultural frente a una crisis narrativa, diremos: “es que la Corte Interamericana de Derechos Humanos es de izquierda”, con lo cual volveremos al tópico de la “chaqueta roja del juez”. Así, hablaremos de todo y hasta exigiremos más juicios, pero de justicia ya hemos dejado de hablar hace mucho rato.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.