En algunas ocasiones me pregunto ¿Por qué debemos las mujeres contar con conmemoraciones especiales? ¿Por qué debe existir el día de la mujer y la niña en la ciencia? Y hay otros momentos en que me sumo a la pregunta ¿qué habría pasado si Einstein hubiera nacido mujer? #NoMoreMatildas.
Historia, sexismo, cultura, brechas de género, socialización, estereotipos, sesgos, desigualdad, discriminación, son algunas de las palabras que pudieran estar presentes en las reflexiones para dar respuesta a dichas preguntas. Ahora bien, lo que parece ser una constante en la historia es que el mérito científico de las mujeres se lo han llevado compañeros de investigación y parejas de género masculino, como es el caso de la emblemática científica Marie Curie. A este fenómeno se le conoce como Efecto Matilda: la insuficiente valoración que sistemáticamente se hace de las mujeres en el campo científico y al escaso reconocimiento a sus contribuciones académicas (Rossiter, 1993). Término acuñado en 1993 por la historiadora de la ciencia Margaret Rossiter, pero que había sido denunciado en 1883 por la abolista, sufragista y critica estadounidense Matilda Joslyn Gage en su ensayo “La mujer como inventora” (Gage, 1870).
Carmen Fenoll, Investigadora y presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas de España, plantea abiertamente y sin tapujos que “la historia de la ciencia no está bien contada, faltan las mujeres…siempre ha habido mujeres haciendo ciencia, en todas las épocas y en todas las disciplinas”. Sin duda visibilizar a las científicas olvidadas en el tiempo es el primer paso para posicionar el rol de la mujer en la ciencia. Y hay caminos por proponer y caminar, hay mucho que hacer en educación, en derribar los propios y los ajenos estereotipos, que nos hacen creen que la ciencia es un campo de hombres.
¿Y qué hacer?, se habla del acompañamiento de trayectorias científicas, que podría avanzar en reconocer el aporte de las mujeres y potenciar su participación en la ciencia, entendiendo que hombres y mujeres habitan el espacio científico y piensan la ciencia desde perspectivas diferentes. Sin duda, incorporar la perspectiva de género en la ciencia es necesario y prioritario para avanzar en equidad y justicia en la generación de conocimiento. En palabras de Paula Morales, doctora en Estudios de Género, se deben “incluir las tareas de cuidado, los ciclos vitales, el impacto del cuidado de la salud sexual y reproductiva de las mujeres en sus dinámicas laborales. Sostener un proyecto de vida académico sin contemplar esas variables, hace que el trabajo científico no se dé en las mismas condiciones”.
La consigna es avanzar en el reconocimiento del rol de las mujeres en la ciencia a lo largo de la historia e incorporar, como una de las múltiples posibles estrategias, desde los niveles primarios de enseñanza a mujeres científicas que posibiliten a las niñas derribar los estereotipos de género que vinculan la ciencia con la masculinidad y, en el largo plazo, contribuir al aumento de la presencia de las mujeres en carreras científicas.
Referencias:
Mendieta, A. (Coordinadora). (2015). ¿Legitimidad o Reconocimiento? Las investigadoras del SNI. Retos y propuestas. México: Ediciones La Biblioteca, S.A. de C.V.
Fenoll, C. (2021). La historia de la ciencia no está bien contada, faltan las mujeres. El Ágora. https://www.elagoradiario.com
Fantini, J. (2021). Efecto Matilda: La visibilización de las mujeres en la ciencia como un asunto prioritario. Perfil. https://www.perfil.com
Gage, M. J. (1870). Woman As Inventor. NY: F.A. Darling


